miércoles, 12 de septiembre de 2018

08 de Junio

Cada año, el día de mi cumpleaños es el día más triste de mi año.

Todo comenzó en el 2009, mientras mis papás peleaban por la torta de cumpleaños (ellos ya tenían issues de separación). Era el momento de cantar el happy birthday, pero después del "así no se canta" de mi mamá, la discusión no paró y la canción nunca terminó. Me fui. Ese era el año en que sufría de bullying en la escuela, mis papás peleaban a diario y el tema de separación era el día a día. Siempre estaba sola y en aquel entonces, abandoné a Dios. Vivía como si no tuviera un alma en casa, o mejor dicho, solo existía cuando estaba sola. Pero no fue hasta ese momento en que los veía jalonearse la torta, que pensé "quisiera que este día no existiera".

Desde ese entonces, tal vez por mera casualidad del destino, los siguientes años fueron malos también, hasta el punto en que ya no era necesario que ocurra algo malo, mi sistema había establecido ese estado de ánimo en este día: 08 de Junio.

2011, mi último año de secundaria, el mismo año en que me reconcilié por completo con Dios y le pedí que ese año sea la recompensa de todos mis años de sufrimiento. Así fue. Desde entonces empecé a pedir a Dios un regalo de cumpleaños en compensación por los años de sufrimiento. Al parecer, ese cupón se venció a finales del 2016. De igual forma, yo aún seguía pidiendo que no celebraran mi cumpleaños, sino que lo trataran como un día normal.

2018, por primera vez quería cambiar las cosas, "esta vez, todo será diferente" pensé. Realmente ese era mi deseo. Realmente tenía fuertes ilusiones. Era Marzo, tenía un novio al que amaba mucho y el que pensé que estaría conmigo ese día.

Mayo del 2018
Era fines de mes cuando terminamos. Al parecer, ese sueño que tenía se fue, pero no quiere decir que iba a matarme por ello. Aún anhelaba que ese día fuera especial...quería ser feliz esta vez. Lastimosamente, nada salió como yo pensaba.

Junio del 2018
Era 07 de Junio, ya casi chocaba medianoche cuando yo hablaba con mi ex en Kakaotalk mientras a la par hacía mi trabajo de Fotografía. Se hizo madrugada mientras aún hablábamos. Yo sostenía una sonrisa, pero hacía mucho frío, ¿por qué hacía tanto frío? ¿Era por él? "Tranquila, aún es el inicio de 08 de Junio, no desesperes, ya te saludará, tiene el resto del día". Me acosté a las 3:30 a.m. después de despedirme. Él no había dicho nada.

Desperté a la mañana, el reloj marcaba las 7:00 a.m. , cogí el teléfono, ¿por qué cogí el teléfono? ¿qué esperaba? Ah, sí, él...
Estaba en el auto de mamá, ya eran las 8:00 a.m, los mensajes de cumpleaños empezaban a llegar, Facebook, Whatsapp, estaban llenos de ellos. Yo miraba el suelo y sentía este frío. El mismo frío que me produce él. Decidí revisar mis mensajes de correo por trabajo, "El levante de aduanas no ha sido autorizado. En rojo". Una vez más, habían rechazado mis papeles de sustento a mis importaciones, no aceptaban otra cosa más que el que yo pague el monto que ellos querían.

8:15 p.m. , llega el mensaje de Luis, mi mejor amigo, que aunque no lo abrí, leí la primera oración de la ventana que salió, "feliz, feliz cumpleaños, ten un feliz cumpleaños...", no sé por qué, yo solo... Leí "feliz" una vez más y me reí con lágrimas en los ojos. "Feliz", ¿cómo podría estar feliz?, no dormí nada, SUNAT (institución financiera nacional) me tiene embaucada con alrededor de 4000$, los clientes no dejan de llamarme a diario, la presión de los finales en la universidad, mis notas bajan, y la única persona... "el único mensaje que espero...no está aquí". Mientras en silencio me rompía, mi mente viajaba a aquel momento en que él juraba que no había olvidado mi cumpleaños, que algo como eso era imposible, que él recordaba los cumpleaños de sus exs, cómo iba a olvidar el mío, que incluso recordaba las placas de los carros en los que las enviaba a casa, cómo iba a olvidar mi cumpleaños...

Era 08 de Junio, el día que había esperado porque sea diferente.

Era 08 de Junio, y yo lloraba en silencio en el asiento trasero del auto de mamá con el teléfono en la mano pensando en cuánto yo realmente quería que este día hubiese sido diferente..., pero yo tenía el mundo encima y otra vez, estaba sola.

Cuando pienso en eso, cuando recuerdo aquel momento..., siempre quisiera regresar ahí, copiarme de alguna forma, abrazarme, decirme que todo estará bien, que no hay tormenta que sea duradera. Cuando pienso eso, lloro otra vez, porque recuerdo el dolor que sentí, porque siento dolor por mí misma, pena... Y eso es algo, que no creo que alguna vez pueda olvidar. Así como aquel 08 de Junio del 2009 marcó mi vida, aquel 08 de Junio del 2018 en ese asiento trasero de un Hyundai i10 lo marcó otra vez. Mi mejor amiga me había bloqueado y yo ni siquiera lo recordaba. Solo pensaba en las fotos que tenía que presentar, en el trabajo que tenía que presentar luego. Mantenerme ocupada para dejar de ser tan patética. Terminar todo rápido para ver el problema con ADUANAS, FedEx y Sunat. Terminar todo rápido para lidiar con cada cliente molesto porque su pedido no llega a sus manos. Terminar todo rápido para olvidar que ese día era el maldito 08 de Junio.

Sentada en las bancas del pabellón E al lado de Luis y con mi amiga Nicole en el suelo, los miraba mientras pensaba en mi trabajo de la siguiente clase. "Debes salir, es tu cumpleaños", repetían una y otra vez.

Ellos tenían razón.

Sonreí para mí y llamé a mi mejor amiga de la infancia, quedamos en encontrarnos en la noche. Nico se fue a hacer un trabajo y me quedé con Luis, quien no dejaba de querer tomarme fotografías.

"¿Vamos a comer?", le dije con una sonrisa. Él aceptó rápido feliz y empezamos a caminar a la salida.

- Jas, debiste avisarme que era tu cumpleaños...hubiera traído dinero
- ¿Cuánto tienes?
- 5 soles
- ...
- ...
- ¡Ah, pero yo te debo!
- ¡Cierto!
- ¡Ya está!

Fuimos a Chilis.

Llegamos a la 1pm, ordenamos varios platos y algunos shots de alcohol. Empezamos a conversar de todo y vimos mis fotos y la evaluación de mis fotos. Saqué 18. Lo cual, con alguien como Barclay, era un honor máximo. Todo iba relativamente bien, reíamos de todo, conversábamos de todo, hasta que él dijo el nombre prohibido...su nombre.

Él juzgó mi mirada y preguntó qué ocurría. Fue entonces que le confesé todo de principio a fin. Lloré...y sabe Dios cuánto odio llorar en frente de otras personas, pero...él era ese algo... "talón de aquiles, punto sensible,..." llámalo como quieras. Todo acerca de él me hacía llorar. Le conté lo que había pasado en la mañana y la madrugada.

- Él me juró...él juro incluso con su propia vida, incluso que se podría morir que él no había olvidado mi cumpleaños...él...

Lo perdí. Así que solo me reí para mí misma...

- No llores...

Solo me secaba con una servilleta y miraba hacia arriba para parar. Créanme, yo más que nadie quería parar. La gente alrededor incluso pensaba que era Luis quien me hacía llorar. Funny.

- Cuéntame un chiste
- ¿Qué?
- Cuéntame un chiste, rápido

Después de los chistes, luego que me sentí mejor y reí, empezamos a hablar de temas profundos otra vez. Él decía que HG no me merecía. Y yo sabía, que realmente lo sentía.

- Cuando yo te conocí, yo dije "tengo que conocerla". Jasmin, tú eras como la chica más inteligente de la clase, sabías todo y todos te preguntaban cosas a ti. Eras impresionante.

Me reí aún con los ojos rojos.

- No mereces que te haga llorar. Deja de darlo todo...por alguien que no da nada por ti.

Cuando dijo eso, solo miré hacia abajo, mis ojos rojos brillaban de nuevo, las lágrimas luchaban de nuevo, el nudo en mi garganta se hacía fuerte, no podía verlo, no podía verlo...porque sabía que era verdad. Porque sabía que yo era una tonta y que seguía siendo una tonta. Aún peor, iba a seguir siendo una tonta. Una tonta que espera por él. Una tonta que al mismo estilo de Pikachu siendo golpeado por el otro Pikachu, no dice nada, no hace nada, solo recibe golpe tras golpe hasta quedar en el suelo. Hasta ese punto, yo lo amaba. Aunque ya no estábamos juntos, aunque nuestras cortas comunicaciones eran solo ya de amigos, yo lo amaba.

Pensar en todo esto me hace llorar de nuevo. Pero, no lo tomen a mal. Esta vez no es por él. Es por mí. Porque la yo regenerada entristece demasiado al recordar a mi pequeña yo. Cuando pienso en ella solo quiero acariciar su cabello, verla a los ojos, abrazarla fuerte y decirle que la amo, que aunque todo se caiga en ese momento, todo saldrá bien.

Era un día inmensamente triste para mí, pero Luis se había esforzado en hacerlo un día bueno. "Él es un gran amigo" pensé. De alguna manera, era la única persona que estaba ahí conmigo. La única persona a la que realmente le importó. La única persona que usó su día entero en hacerme sentir mejor. Y yo...yo estaba agradecida por eso.

Eran las 8:00 p.m. y los mozos nos miraban con dagas. No fue sino hasta este momento que nos dimos cuenta de la hora. Salimos disparados.

Cuando llegamos al paradero, él saca una barra de chocolate, "es para ti", dijo con una sonrisa. Típico de él.

- ¡PERO NO SE LO DES! - él sabía que yo había estado juntando chocolates durante un tiempo para hacer un caja de chocolates por su cumpleaños (HG). Así que me reí y se lo regresé.
- No. Tómalo. Es tuyo. - respondí.
- Es un regalo - me lo regresó.
- Se lo daré a él si me lo quedo, sabes que yo no como chocolates.
- ¿Ah, no?
- No.
- Mmmm....
- ...
- ¡Solo tómalo! ¡Y no se lo des!
- Está bien... - reí. - Bueno...debo irme.
- Espera.
- ¿Ung?

De pronto él...me jala hacia él e intenta abrazarme. Mi primera reacción fue querer alejarlo y quejarme, pero él solo me reprendió.

- Sh. Quédate quieta. Déjame hacer esto.
- Yo...no soy buena con los abrazos
- Yo tampoco, así que solo quédate quieta, ¿ok?
- ...

Pasaron 5.5 segundos cuando yo dije "BUENO, SUFICIENTE" y lo alejé. Luego conversamos un poco en lo que él intentaba hacerme sentir mejor. El bus llegó y fui a casa. Mientras estaba en el bus, miraba el teléfono una vez más... ¿por qué seguía haciéndome esto? De pronto me di cuenta, que mi cumpleaños había pasado como un día más en casa realmente. Nadie me había saludado en casa en la mañana, ni siquiera mi abuela que siempre solía hacerlo.

Llegué a casa, miré el teléfono una vez más, había un mensaje nuevo, "¿llegaste bien?", era Luis. Le respondí que sí. No pude entrar a mi cuarto, ya que me habían preparado una pequeña reunión con una torta. Yo solo pensaba "oh, no". Para ser honesta, estaba hecha polvo de tiza, basta que me tocaras, me desplomaba. Solo quería llegar a mi cuarto y dormir o solo descargarme.

Mi abuela estaba ahí, me dijo "feliz cumpleaños, hijita". "Feliz", nuevamente esa palabra. Cada vez que la escuchaba, mis ojos no cooperaban. Me sentaron. Empezamos a esperar porque la gente llegara, ya que solo estaba mi abuela, mis papás y dos sobrinas pequeñas mías. Miraba la torta. Por alguna razón, no podía dejar ir el dolor que él me había causado. Todo estaba hecho trizas, sí. Pero un mensaje suyo me hubiera salvado. Pero ahora yo por dentro estaba colapsada, estaba hecha trizas. Yo había llegado a mi límite, no podía controlar mis emociones. No podía controlar mi llanto. Ya no podía obligarme a ser fuerte. Ya no tenía poder de reprimir mi cuerpo. El nudo en mi garganta era una roca, y yo miraba impaciente la torta en silencio. Mi mamá preguntaba "¿qué quieres?", yo solo respondí "que lleguen todos para cantar de una vez, quiero que acabe, estoy cansada". Sí, quería que acabe, quería que este día acabe. Y mientras lo deseaba, las lágrimas caían. No podía ayudarme a mí misma, estaba rebalsando y no había nada que pudiera hacer. Mi abuela me miraba y me decía "por qué lloras, hijita". Mentí. "Es sunat, mamita. Me tiene embaucada y si no respondo con nuevos papeles pueden quedarse con mis cajas. Quieren que pague 4000 dólares, pero si yo pago eso voy a la banca rota y tendré que cerrar. Estoy muy estresada por eso. Me dieron la noticia esta mañana y tengo que pensar qué hacer".

- Tranquila, hija, yo te voy a ayudar.

Me encerré en el baño y lloré...lloré por mi mentira. Lloré por mi debilidad. Lloré porque necesitaba estar bien, bien por esas dos horas, bien por aquellos que habían venido a verme. Lloré como niña desolada. Recordé la madrugada, recordé sus palabras jurando que no podría olvidarlo, recordé la mañana llorando en el auto, lloré recordando aquel día en el bus en que le confesé que no estaba bien. Lloré recordando aquel momento que llegué a casa después de mi último final en que la había cagado por estar hablando con él en vez de estudiar y me senté sintiendo la depresión recorrer mi cuerpo. Lloré recordando las veces en que me trató mal. Lloré recordando los buenos momentos. Lloré recordando su fantasma. Lloré una y otra vez, y sí, maldije que fuera mi cumpleaños el día de todas las malas noticias. Y sí, deseaba que todo acabara. Deseaba no tener la memoria episódica que tenía en aquel entonces para no recordar tan perfectamente cada palabra que salía de él, cada promesa, cada vez que le creí, cada vez que abría más y más mi corazón hasta darle todo. Pero ahora no había vuelta atrás, yo estaba jodida y Dios bendiga la música alta.

Me lavé la cara. Me sequé las lágrimas y salí. Salí con una sonrisa en el rostro y di lo mejor de mi. Mis tíos llegaron y mi prima. Entonces empezamos a conversar antes. Reíamos. Segundo era el dj de la noche y todos le pedíamos canciones.

- Sobrina, ¿tienes flaco?
- No, terminamos - sonreí.
- Ah, de seguro no te aguantaba, es que eres bien espesa también tú, fácil lo cargoseabas - se ríe.
- Sí, fácil - respondí medio seria, medio en broma.

Cambiamos de canciones y un vinito empezó a rondar. Cantamos el happy birthday después de medianoche, así que celebramos también el de mi papá (09 de Junio). Luego fueron todos a sus casas y yo llegué a mi frío cuarto, mirando el teléfono una última vez, pensando "aún puede escribirme mañana", mintiéndome a mí misma acerca de las diferencias horarias como si él no lo supiera. Pequeña tonta yo..., pues incluso al día siguiente, incluso a los días siguientes...nada habría cambiado. Él nunca llegó. Su mensaje nunca llegó. Esa vez, me aseguré a mí misma que no podría perdonar. Aunque actualmente, sea a mí misma a quien aún no puedo perdonar del todo.

Hablar del 09 de Junio es un caso adicional, pero...ya tendría que hacer una nota sobre ello. Fue así, como el 08 de Junio de este año terminó. Un año más. Pero quien sabe, tal vez Dios se apiade de mí el próximo año. Tal vez, solo tal vez, no deba creer que el 08 de Junio es una maldición para mi vida.

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